Florence Nightingale: la madre de la enfermería moderna

Este mes (concretamente el 12 de mayo) se celebra el día internacional de la enfermería porque tal día como este de 1820 nació la que es considerada la madre de la enfermería moderna: Florence Nightingale.

Precioso nombre "florecido ruiseñor" para la que debió ser sin duda una mujer de hermosa personalidad.

Por eso este mes he querido elegir para inspirar el espíritu optimista y luchador del blog una frase suya:
Lo importante no es lo que nos hace el destino,
sino lo que nosotros hacemos con él.

Florence, aunque había nacido en una familia acomodada y se esperaba de ella que se convirtiera en una esposa y madre de la alta sociedad, sintió desde muy joven el deseo de formarse y de ayudar a los demás. Con solo 17 años se lo manifestó así a su familia y, pese a la fuerte oposición de esta, a los 30 años de edad se desplazó a Alemania para formarse como enfermera.

Estos años los pasó viajando, estudiando y escribiendo. En su libro Cassandra (1952) escribe:
"Las mujeres anhelan una educación que les enseñe a enseñar, que les enseñe las reglas de la mente humana y cómo aplicarlas..."
En 1953 consigue su primer trabajo como directora de un sanatorio de mujeres de la alta sociedad y en 1954, a raíz del estallido de la guerra de Crimea, es llamada por el ministerio de guerra de Gran Bretaña para encargarse del hospital militar de Scutari en Turquía. Lo que sería sin duda un paso inspirador en su vida.

Lo primero que hizo Florence en su nuevo trabajo fue mejorar la higiene del lugar, por aquel entonces lleno de ratas, piojos y pulgas y en el que los heridos yacían en el suelo por falta de camas.
Florence, partidaria de la reciente teoría de los miasmas que defendía que la enfermedad surgía de los lugares sucios y cerrados, encargó 200 escobones y, junto con su equipo de enfermeras voluntarias, limpiaron el hospital.

Florence también se encargó de supervisar personalmente el cuidado de cada uno de los 5000 soldados allí ingresados. Cada noche tomaba un candil y se iba de ronda, con lo que se convirtió en una mujer muy querida y respetada por los pacientes. Como se trataba de una persona de buena posición y con cierta influencia, se empezó a hablar de ella en la prensa británica y pronto se volvería conocida como la dama de la lámpara.

Hoy en día la lámpara de aceite sigue siendo uno de los emblemas de la profesión de enfermería.

Esta devoción por los enfermos no se limitó a prodigarles sus cuidados. Florence, como persona inteligente que era, creía profundamente en la educación y la formación y dándose cuenta de la poca experiencia de los jóvenes cirujanos que trabajaban en el hospital, logró que se instalara un laboratorio de patología donde pudieran seguir formándose.

Florence dedicó toda su vida a tratar de mejorar la calidad de la educación de médicos y enfermeras; para ello escribió varios libros y puso en marcha varios proyectos.

Uno de los temas que más la inquietaba era que la guerra de Crimea  hubiera causado solo 4000 bajas en los campos de batalla frente a los 16000 soldados fallecidos por enfermedad. Sus escritos sobre la mala administración de los hospitales y sus estadísticas sobre mortalidad (también destacaba su capacidad para las matemáticas) fueron decisivos para que en 1860 se convirtiera en la primera mujer miembro de la Royal statistical society.

Ese mismo año logró también que se fundara la escuela de enfermería Nightingale en el hospital londinense de St. Thomas; pese a la fuerte oposición de muchos médicos que veían a las enfermeras como meras criadas que no necesitaban ningún conocimiento específico para desempeñar su profesión.

También fue una mujer muy preocupada por la educación en general y por los métodos de enseñanza en las escuelas de la época y trató siempre de proponer ideas para mejorarlas.  Durante un tiempo, antes de volcarse en el trabajo de enfermería, se dedicó a la docencia de niños desfavorecidos.

Florence Nightingale falleció en 1910 a la edad de 90 años. Una vida larga y productiva que la convirtió no solo en la madre de la enfermería moderna sino también en un estandarte para la emancipación de la mujer. 

Por su trayectoria se la puede considerar también un ejemplo para mi profesión, pues su labor pedagógica es indiscutible.  Y es que Florence Nightingale, además de revolucionar el mundo de la enfermería, fue también escritora, estadista, pedagoga... Sin duda una gran mujer en tiempos (época victoriana) en los que el simple hecho de ser mujer suponía un escollo para desarrollarse como persona y casi una barrera infranqueable para hacerlo profesionalmente.

Florence  ya está en mi lista de personajes históricos a los que admirar.

Fuentes:
  • Florence Nightingale. Alex Attenwell (Perspectivas. Revista de educación comparada. Unesco 1998 )
  • Héroes y villanos de la historia. Adam Bowett.

Post relacionados:
Las sonrisa de la enfermera

Comentarios

  1. Adoro las biografías de mujeres tan inspiradoras, que lucharon en tiempos muy difíciles.
    El 12 de mayo Día de la Enfermería por ella, es también el Día Mundial de la Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica y Sensibilidad Química Múltiple en su honor, porque parece ser que tenía Fibromialgia.

    ResponderEliminar
  2. Y Síndrome de Fatiga Crónica. Lo que se va conociendo a través de los años http://www.may12th.org/

    ResponderEliminar

Publicar un comentario